Marcelo del Negro es el mejor jugador de la historia del hockey tucumano. Su condición física y su talento lo llevaron a integrar el seleccionado Junior de Argentina, subcampeón mundial en Hobart (Australia) en 2001, y en el de mayores. Su primer contacto con el palo y con la bocha se produjo cuando tenía 7 años. Así inició su carrera en el hockey, junto a sus hermanos Verónica, Luis, Mariana y Fernanda.

Del Negro heredó la pasión por el hockey de su hermana Verónica. "Fue la primera que comenzó a practicarlo. Cuando ella volvía del club nos organizaba a todos y jugábamos en el fondo de casa -recordó-. En esa época la acompañaba a los entrenamientos, y cuando faltaba algún integrante del plantel para completar algún ejercicio, o el equipo, me ponían a mí. Así, sin darme cuenta comencé a jugar".

A los 13 años debutó en el plantel de Primera "B" del "santo" -siempre jugó con la rojiblanca-, y al año siguiente fue incorporado al plantel "A", con el que ganó 11 campeonatos Anuales.

"Estoy orgulloso de jugar en San Martín -resaltó el goleador-. No sólo por todos los títulos obtenidos si no también por la competencia en la Liga Nacional ?A?. Somos el único equipo del NOA en caballeros y desde hace tres años nos mantenemos en esta categoría".

- ¿El hockey es tu pasión?

- Sin dudas es la pasión de mi vida.

- ¿Te arrepentiste de no haber aceptado la segunda convocatoria de Vigil a la Selección nacional de mayores?

-Al terminar mi etapa con el Junior, jugando torneos Sudamericanos, y luego de integrar durante cuatro años el plantel de mayores, debía continuar con la otra parte de mi vida personal: los estudios, algo que había quedado de lado a causa del hockey. Tenía que recibirme y pensar en mi futuro. Por eso no acepté la segunda convocatoria. Son decisiones que se presentan en la vida, obviamente que estar en el seleccionado es algo maravilloso. Dejar de formar parte del mayor fue una decisión muy difícil de tomar.

-¿Te quedó algo pendiente como jugador?

-No haber podido disputar una competencia importante con el seleccionado de Mayores: un Mundial o los Juegos Olímpicos. Pero no lo tomo como una frustración. Sólo tengo agradecimientos por todo lo que me dio el hockey.

- Tenés 31 años. ¿Hasta cuándo vas a seguir jugando?...

-Todavía no pensé en eso. Tengo cuerda para rato (risas), pero con las obligaciones a las que uno se va enfrentando en la vida, cada vez es más difícil disponer del tiempo para entrenarme como requiere la alta competencia. En esta etapa el deportista busca un respiro dentro de la rutina cotidiana y el hockey sirve para desenchufarse, encontrarse con los amigos a los que les apasiona este deporte.

-¿Te frustra no haber practicado otro deporte?

-Desde chico practiqué varios, entre ellos fútbol, tenis y voley, siempre en San Martín. Tenía condiciones para jugar en cualquiera de estas disciplinas, pero como a los 17 años comencé en los Planes Nacionales de la Confederación Argentina de Hockey y viajaba frecuentemente a las concentraciones, me dicidí por el hockey. Invertí todo el sacrificio para llegar a los más alto y con el hockey alcancé muchas satisfacciones. Así que nunca me sentí frustrado.

-¿Cómo conociste a Ana, tu esposa?

- En el club. Comenzamos a charlar cuando entrenábamos a las Infantiles. Luego compartimos viajes a torneos y comenzamos a salir cuando teníamos 17 años. Desde entonces no nos separamos más.

- ¿En tu casa se habla de hockey?

- Eso es normal. Especialmente todos los sábados porque mi mujer juega y me pregunta cosas de su partido: ¿cómo jugué? ¿Viste lo que cobró? (risas). Así que siempre tengo que estar atento a sus partidos.

- ¿Te gusta salir o preferís quedarte en tu casa?

- Más que nada me gusta organizar algo con amigos. Me gusta juntarme a comer o a tomar algo con ellos, alguna salida de pesca o algo por el estilo. Pero soy más que nada hogareño.

- ¿Tenés alguna deuda pendiente en tu vida personal?

- No creo que me hayan quedado cosas pendientes en mi carrera. Lo que tengo son objetivos. Quiero transmitir todo lo lindo que me dio el deporte a los más jóvenes; contarles que con sacrificio y amor no hay obstáculos que se interpongan.

- ¿Qué es lo mejor que te dio la vida?

- Mi familia, mi esposa, mis hijos. Ellos me llenan de cosas lindas y me dan un motivo maravilloso para disfrutar todos los días junto a ellos.